Aunque probablemente hubiese querido ser noticia por ser el protagonista de un flamante fichaje este verano o por estar siendo uno de los grandes nombres del Mundial, lo cierto es que Julián Álvarez solo está saliendo en los papeles como actor protagónico de un culebrón con difícil solución y por su poca participación con Argentina en la cita mundialista.
El delantero argentino surgió del River Plate en el año 2018 siendo jugador del primer equipo hasta el 2022. Fue en ese momento cuando fichó por el Manchester City, equipo en el que estuvo dos temporadas jugando activamente hasta el 2024. Julián fichó, debido en gran parte a desavenencias con el entrenador Pep Guardiola, por el Atlético en un traspaso que se tasó en 75 millones de euros. Ahora, también después de dos temporadas en su nuevo equipo, parece que la historia repite un guion en el que Julián quiere salir de su club por un “sueño” y por otro distanciamiento con su entrenador, en este caso Diego Simeone. Julián, que puede jugar volcado a bandas, es un delantero centro muy móvil que por lo general suele dejar unos 10 goles de media si tenemos en cuenta sus números en Europa. Con Argentina ha participado en 55 ocasiones aportando 14 tantos hasta el momento.
Problema del asunto: Julián costó 75 kilos, su clausula dice 500, el Barcelona no quiere pagar ni la mitad y el Real Madrid ofreció 150 que fueron rechazados automáticamente. El jugador ha dicho que no quiere seguir, pero tampoco cuál sería su destino preferido. Esta es la verdad. Así que, como decía aquella mítica serie de televisión, próximo episodio en vuestra casa. Como el Mundial.

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